Separaciones y divorcios ¿Por qué ocurren?

7 aspectos para una relación feliz
24 marzo, 2016
¿Cuando funciona una relación de pareja?
19 abril, 2016

Separaciones y divorcios ¿Por qué ocurren?

Las cosas se suelen torcer en el ámbito de las relaciones de parejas más frecuentemente de lo que creemos. La tasa de divorcios va aumentando  cada año ¿Por qué son tan frecuentes las separaciones y cómo podemos hacer para evitarlas?

Lograr relaciones que no se conviertan en fardos pesados con los que cargar el resto de nuestras vidas es una gran ambición para muchas personas.

Muchas parejas realmente se juntan por aspectos económicos no amorosos u otro tipo de razones subyacentes que colman ciertas lagunas sentimentales , las cuales muy a menudo resurgen al cabo de los años , como asuntos sin resolver, que se van haciendo más grandes y que en un momento de nuestra relación pueden estallar como bombas de contrareloj.

También muchas denominadas “parejas de hecho” se han separado en los últimos años según el estudio aunque no se contabilizan en las estadísticas por no considerarse como matrimonios, aunque compartan su vida juntos e incluso hijos de parejas anteriores.

Esto quiere decir que en lo que concierne a la separación de la pareja, las cifras pueden ser aún más altas y por lo tanto el síndrome social de la separación aún más agudo de lo que muestra el estudio.

¿Por que ocurre?

A la hora de forjar relaciones duraderas no hay reglas generales. La única regla que hay que seguir es la de que no se puede juntar mantequilla y agua.

Con solo saber que la media de duración de los matrimonios en España es de tan solo de 15 años podemos concluir fácilmente que los hijos de estos matrimonios no vivirán muchos años viendo a sus padres juntos y tendrán que sufrir el daño emocional que conlleva ver la unidad familiar desmoronarse durante sus años de adolescente.

Infancias rotas por peleas, discusiones y emociones duras de digerir, un futuro prometedor para gente que sufrirá este trauma toda su vida y que quizás lo llegue a reproducir inconscientemente en sus propias relaciones.

Ensayo y error: un hábito muy común

La mayor parte de la gente tiende a probar varias relaciones para encontrar una satisfactoria, aunque no todo el mundo tiene que probar tanto, y muchos se casan con el amor del instituto o universidad.

Cierto que es común conocer a potenciales compañeros y compañeras de vida en los años en los que tenemos más tiempo libre, es decir mientras estudiamos, sin embargo, estos amoríos no suelen durar más allá de la matriculación.

Cuando toca trabajar la cosa cambia y lo más común conocerse en entornos laborales, y post-laborales como discotecas, eventos, etc.

Elegir una pareja seria no es coser y cantar y por eso conviene tener mucha experiencia hasta poder hacer una elección.

No obstante con las decisiones siempre pueden venir los errores y aunque, errar es humano, ¿Debemos seguir cometiéndolos una vez tras otra?

¿Debemos contentarnos con una relación “satisfactoria”? ¿O podemos permitirnos lograr un sobresaliente?  ¿Cada uno es libre de elegir, pero cuando estamos optando por unir nuestra vida a la de alguien, es conveniente lanzarnos a la piscina sin conocer su profundidad real?
Teniendo en cuenta que, si tenemos hijos, estos pueden sufrir los daños emocionales que un divorcio puede causar, es de sabios ser paciente y tomarnos el tiempo de elegir , lo que siguiendo este metáfora viene a ser la de medir la profundidad con una buena precisión.

El fracaso y el éxito

Un matrimonio tiene “éxito” cuando las promesas se cumplen. ¿Cuantas promesas se han lanzado y cuan pocas se han cumplido después de meses de noviazgo? El amor es ciego, y también charlatán. El optimismo surgido de las altas dosis de adrenalina que surgen cuando nos enamoramos llevan a convertir a casi todo el mundo en grandes charlatanes en tales circunstancias.

Sin embargo, las parejas que no han logrado mantener su unión y sus promesas, el divorcio no es necesariamente un fracaso, pues puede haberse aprendido algo positivo de la experiencia.  Todo depende de cómo nos lo tomemos y de cómo sepamos llegar a un desenlace “feliz” y pacifico entre ambas partes.  La separación antes de llegar al matrimonio, y a sus a menudo engorrosos y caros papeleos, puede llegar a ser un éxito, en lugar de un fracaso, sobre todo si de por medio no han aparecido pequeños seres que lloren necesitados de amor (también llamados bebés por los especialistas: D)

Estadísticas contundentes

Según la revista “Divorce”, publicación estadounidense dedicada a analizar las estadísticas en ese ámbito, casi la mitad de los matrimonios en Estados unidos acaban en divorcio. ¿Cuantos divorcios acaban bien? Pocos la verdad y la mayoría acaban mal y se deben resolver en juzgados.

Además, según las fuentes estadísticas de la Unión Europea, la tasa de matrimonio en Europa ha ido en declive desde los años 70 y la tasa de divorcios ha ido aumentando año tras año.

¿A que es debido? Quizás a la libertad creciente de las democracias que ha permitido a la mujer tomar decisiones que antes no se podían permitir por motivos socio económicos, culturales y religiosos  que le quitaban la capacidad de elección sometiéndola a la decisión final ejercida por el hombre.

El número aumenta además cada año debido a la presión económica. En muchas culturas el casamiento es una obligación y la infelicidad resultante de encontrarse en un matrimonio obligado es terrible. Hoy en día esta obligación ha desaparecido en países democráticos y por lo tanto es posible tener relaciones de pareja con hijos y sin pasar por una ceremonia religiosa.

La gente también se casa más tarde o incluso no se casa y siguen manteniendo una pareja de hecho.

La elección es libre y permite que haya más libertad a la hora de forjar una familia, pero lo que sigue siendo cierto es que la separación de los padres siempre tiene un efecto negativo en los hijos.

El trauma del divorcio

El trauma para los matrimonios que se divorcian es alto, y el precio es elevado, sobre todo para los hijos, quienes pierden una referencia importantísima en sus vidas, lo cual marca para siempre el desarrollo de su autoconfianza y de madurez ya que el modelo parental es la base para formarse una seguridad personal que de adulto permitirá a los hijos tener éxito en muchos ámbitos de la vida.

No es un error en el sentido literal del término, ya que se puede aprender enormemente de estas experiencias, y madurar como individuo, pero es algo tremendamente estigmático y que se puede evitar con la sabiduría adecuada. ¿Acaso no preferirías ver a tus padres juntos y felices hasta el final de sus vidas? ¡De no es así, agradezco tus comentarios al final de este artículo!

Fundar una familia feliz: ¿Un lujo?

Casi todo el mundo ha deseado, al menos una vez en su vida, crear su propia familia.  Esto es un fenómeno natural inscrito en los genes de cada persona, Sin embargo, hoy en día son cada vez son menos en Occidente los que se atreven a dejarse llevar por este instinto.

Empezar una relación matrimonial seria es un tema que antes no daba lugar a tantas dudas. Las razones más comunes que impiden lanzarse a la piscina son: el miedo al compromiso, la falta de recursos o simplemente la indecisión personal sobre nuestros propios gustos de pareja.

La primera opción es perfectamente comprensible, sobre todo si nos asustan las estadísticas actuales. En el segundo caso ocurre debido a que muchas parejas se forman por necesidades económicas.

Para tercera opción ocurre a menudo que los indecisos recurran a relaciones libres de ataduras como las famosas relaciones de parejas de hecho, o el denominado poliamor.

No obstante, aunque este tipo de lazos ayude a disminuir la tensión que pueda nacer en un matrimonio tradicional, no quita la posibilidad de que existan conflictos escondidos y complicaciones varias muy parecidas a las del matrimonio.

Cuando se empieza a compartir una casa comprada con inversión común, cuando los amigos de unos y de otros se conocen, o cuando el perro ya no sabe de quién es. Cuando todo esto ocurre y que acaece la separación, y no se puede echar a cara o cruz. ¿Qué hacer?

Cambiar por tu pareja

La gente cambia con la vida, y la forma de ser de cada uno no es igual antes y después del matrimonio. Vivir junto a alguien nos afecta profundamente y nunca seremos los mismos que antes. La presencia de otras personas nos afecta más aún cuando las otorgamos un peso emocional, una autoridad o un valor particular. Esto ocurre más radicalmente en una relación de pareja que en cualquier otra y es por ello que se las llama relaciones sentimentales.

Hay tantos casos como olas en el mar que muestran como cambiamos al estar en presencia de nuestra pareja, y a veces nos damos cuenta demasiado tarde, de que hemos cambiado demasiado para estar con alguien, olvidándonos de quienes somos realmente sin su presencia.

“¡Quiero estar solo/a!”, “Necesito encontrarme a mí mismo/a”, etc, son frases muy recurrentes en momentos de crisis de pareja y que emanan de la necesidad de sentir de nuevo nuestra personalidad original y libre de ataduras con otra persona, aunque esas ataduras sean difíciles de deshacer tras tanto tiempo pasado juntos.

A veces el cambio que experimentamos es positivo, pues nos sentimos realizados a través de la compañía del otro ¿Qué ocurre cuando otras causas nos llevan a separarnos? Lo más común es que tenemos que volver a empezar de nuevo, y en este proceso, podemos sentirnos perdidos, abandonados y sin rumbo en la vida.

Otras veces por el contrario nos sentimos libres y más fuertes, porque la relación nos estaba quitando tiempo, energía, libertad o nos hacía sentirnos menos realizados como individuos.

Tanto en uno como en el otro caso, los efectos transformadores de una relación de pareja son indudables.

No cabe duda de que sin parejas que “fracasan” no hubieran surgido grandes obras artísticas y literarias famosas como puede verse en este artículo de The Fine Art Collective

¡Cuántos cantos de flamenco han surgido de estas ataduras de pareja! ¡Cuantos boleros, milongas y rancheras de amor!

¡Cuántas novelas, poemas, relatos amorosos, cuantos corazones rotos!

Los llamados “culebrones” de la televisión latinoamericana venden y magnetizan millones de personas atados a sus radios y televisores cada día en el mundo y quienes son los que más las miran. ¡Las mujeres!

¡Si eres hombre y te gustan los culebrones déjanos un comentario, si eres mujer también y dinos que no es cierto!

Una vida de pareja sin “culebrones”

Las personas tienen toda la libertad del mundo de vivir los culebrones que quieran. Hay gente que es adicta al drama y a las relaciones difíciles y separaciones constantes. ¡Si no es tu plato favorito estás en el sitio web adecuado!

Encontrar la armonía

Liarse” en una relación para ver si funciona es lo más común y puede ser lo más fácil a priori, pero puede ser una pérdida de tiempo si siempre caes en tus mismos errores con tus decisiones y si encima cometes el error gordo de convertir un lío en una relación seria, sin tener la seguridad de que esta te lleva por el buen camino de la armonía de pareja, la armonía que te evite pasar por separaciones y divorcios duros de digerir. ¡Si es que realmente esto es lo que quieres!

Conclusiones

Los divorcios pueden considerarse en la fase terminal de cáncer de los matrimonios. Estos han aumentado con la creciente libertad social que la trasformación de los paradigmas está permitiendo. Debido al fracaso de tantos matrimonios, los jóvenes cada vez tienden más a relacionarse siguiendo modelos de pareja alternativos, llegando incluso a tener relaciones abiertas y más liberales que antes.

No obstante, el fracaso del matrimonio en el pasado y en el presente no es el fin del mismo, y es posible que hayamos estado uniéndonos por cuestiones que no son suficientes para mantener una relación de amor a largo plazo.

Te recomendamos leer el siguiente artículo Cómo conseguir una pareja para siempre. Feliz lectura y no olvides dejar tu comentario si así lo sientes para que todo el mundo pueda aprender más sobre esta cuestión tan interesante para todos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *